Nosotros, Los Yánesha

Los Yánesha somos un pueblo indígena ubicado hoy entre los flancos orientales de los Andes en la selva central del Perú, específicamente en las sub-cuencas de los ríos Palcazu, Huancabamba-Pozuzo, Pachitea y Perene. Los Yánesha constituimos uno de los 56 pueblos indígenas que habitan la Amazonía peruana. Nuestro idioma Yeñoño pertenece a la familia de lenguas que se llama Arahuaco. Es probablemente la familia de lenguas más extensa y más antigua en las Américas. Pero también se percibe una marcada influencia Quechua en el idioma, fruto de una larga convivencia entre yánesha- y quechua-hablantes. Tanto los estudios sobre nuestro lengua como sobre los restos antiguos existentes en nuestro territorio permiten sostener que los Yánesha y sus antepasados habitamos esta parte de la Amazonía Andina desde hace más de 3,500 años. Cuando los españoles llegaron, nuestros antepasados habitaban una zona de transición entre el altiplano andino y el mundo amazónico, en lo que hoy se conoce como la Selva Central. Aparentemente el primer español que entró a nuestros territorios fue el sacerdote mercedario, Diego de Porres en 1555. Desde el año 1635, la orden franciscana empezó sus intentos para convertir a nuestros antepasados al cristianismo y en súbditos de la corona española. A principios del siglo 18 lograron establecer cinco misiones en la parte sur de su territorio: en Quimiri, Nijandaris, Cerro de la Sal, Eneno y Metraro. También establecieron dos misiones entre los Yánesha más al norte: una en Pozuzo y otra en Tilingo. Y se sabe que alrededor de la antigua iglesia de Huancabamba vivían familias Yánesha junto con familias quechua-hablantes. Sin embargo, los documentos no mencionan a una población Yánesha de las cuencas del Palcazu y del Pachitea, justamente donde hoy vive la mayor parte de nuestro pueblo. Los franciscanos afirman que era muy difícil acceder a estas misiones y que estaban aislados del resto de los andes y de la costa.



Desde 1970, el 80% de los Yánesha formamos comunidades y establecimos nuestras organizaciones, la FECONAYA, la UNAY, la FECONAPIA y la OPIYAT. Mediante ellas, hemos reclamado al Estado peruano la titulación de nuestras tierras. Hoy hay unas 1400 familias Yánesha en 35 comunidades nativas ubicadas en las provincias de Chanchamayo en la Región Junín, Oxapampa en la Región Pasco y Puerto Inca en la Región Huánuco. Asimismo, existen unas 400 familias más que viven dispersas tanto dentro de los territorios referidos, como en centros urbanos cercanos a ellos, y en Lima. En las comunidades vivimos de varias actividades económicas. Las mujeres sembramos maíz, yuca, frijoles y otros cultivos, en los huertos que preparamos cada año con nuestros esposos. Esto lo combinamos con lo que ellos pueden pescar en los ríos o cazar en los bosques. También criamos animales alrededor de nuestras casas. En las alturas de Oxapampa y Villa Rica, sembramos café y rocoto; y en las partes más bajas criamos ganado, para tener dinero. Nosotros valoramos mucho la educación de nuestros hijos y somos capaces de hacer muchos sacrificios para que ellos puedan estudiar. Por eso, en todas las comunidades tenemos escuelas primarias. Algunas de ellas son bilingües; es decir, los maestros enseñan tanto en el idioma Yánesha como en español.



Para el pueblo Yánesha, el paisaje natural y el territorio geográfico son aspectos esenciales de nuestra vida e identidad. El paisaje nos provee para el diario sostén y es también nuestra farmacia. El territorio es el lugar de nuestros ancestros y el escenario de nuestra historia. Los dos juntos, paisaje natural y territorio geográfico, constituyen nuestro espacio histórico-cultural. Como se verá en las grabaciones y otros materiales de esta colección, los Yánesha conservamos un cuerpo muy extenso de historias orales que tratan sobre nuestros ancestros y su relación con su espacio histórico-cultural. Cuando les pedimos, los abuelos nos cuentan sobre cómo se originó nuestro mundo y todo lo que hay en él; nos cuentan cómo ha sido transformado varias veces por ancestros poderosos, y también cómo nuestros antepasados perdieron algunas oportunidades para convertirnos en un pueblo inmortal. También nos cuentan cómo nuestros chamanes poderosos lucharon contra los males y enemigos que también habitaban la tierra. Las historias, canciones y diseños de nuestros ancestros y de nuestro pasado son muchos y forman parte importante de nuestra identidad.